Espacio para la cosntrucción participativa. CONTEXTO SOCIO-HISTÓRICO
Para poder ubicarnos y comprender el contexto socio histórico americano, se realizó una mirada a Europa del siglo XVII. En ella el sistema de gobierno era la monarquía absolutista. Este siglo se caracterizó por la decadencia económica, aplicaron excesivos impuestos para poder saldar la deuda pública y reajustes monetarios. Los mayores desastres económicos se manifiestan en el sector agrario afectado por la aridez del suelo, desigualdad de reparto de la propiedad, escasez de mano de obra. Hay hambre, varias epidemias, guerras y constante emigración a América, lo que produce un descenso de la población .La transición del feudalismo al mercantilismo lleva al desarrollo del concepto de clases sociales, ligadas no sólo al origen sino, fundamentalmente, al poder económico.
Esta organización en clases sociales se diferenciaban notablemente según el nacimiento, oficio, riqueza. La aristocracia era una minoría con una inmensa riqueza. La gran masa de la población pertenecía a las clases modestas que se vieron afectados negativamente por los factores demográficos, económicos y fiscales. Y estaban también las órdenes religiosas que contribuían al sustento de los más pobres. La pérdida de poder por parte de los reyes y la necesidad de establecer nuevas rutas de comercio, sumadas a avances tecnológicos que mejoraban la navegación, impulsaron la expansión ultramarina.
Los europeos vieron a América como una nueva fuente de riquezas, donde se podía obtener metales preciosos y otros productos exóticos de alto valor comercial. En un comienzo, la explotación es meramente extractiva, saqueo y pillaje.
La necesidad de explotar los recursos naturales utilizando mano de obra barata lleva a los españoles a pasar a la siguiente fase: la colonización. El monopolio comercial que garantizaba la dependencia de las colonias hacia España, reforzado por la centralización del gobierno, en manos de españoles fieles a la Corona. A finales del siglo XVII aparecieron síntomas de recuperación en las zonas periféricas que estimularon el desarrollo de la industria Europea.
Desde la mirada a América podemos destacar que la colonización española llevó a la dislocación de las poblaciones y la consiguiente desarticulación de unidades productivas indígenas. Al iniciarse la conquista española se calcula que para el Nuevo Reino de Granada la población indígena era de tres millones de habitantes . Para la segunda mitad de ese siglo, se dio una verdadera catástrofe sobre la población indígena que oponían resistencia a perder su cultura, a adoptar una religión, a cambiar su organización social, así se dio la violencia como único medio de represión española lo que junto con la pobreza, las enfermedades traídas por los españoles y hasta el cambio en la alimentación llevo a la extinción de muchos pueblos aborígenes.
Hacia 1650 se calcula para el Nuevo Reino una población de 600.000 aborígenes. La mayor disminución se encuentra en los finales del siglo XVI y las primeras décadas del XVIII, años de malos tratos a los indígenas de las encomiendas y en las mitas. Entre los siglos XVII Y XVIII aumenta la población española.
Los negros esclavos fueron traídos desde el siglo XVI, principalmente para trabajar en las minas. Hacia 1570 se calcula una población de 15.000 negros esclavos en el Nuevo Reino de Granada. Esta cifra se elevó hacia 1650 a 60.000 negros esclavos, 20.000 mulatos y 20.000 mestizos aproximadamente..
El mestizaje comenzó en el momento de la conquista. La escasez de mujeres españolas hizo necesaria la relación entre colonizadores y nativas. Desde el siglo XVI se fue instaurando un régimen social de razas, con grandes restricciones para los grupos étnicos inferiores de la sociedad. El estrato superior de la sociedad lo componían los españoles peninsulares, el solo hecho de nacer en américa ponía a los criollos en una situación inferior ambos, tenían derecho a tener casa, armas, caballos, participar en el gobierno y la milicia, tenían acceso a la cultura superior, a la tierra y a la riqueza. Los mestizos no tenían acceso a cargos importantes; los negros no tuvieron ninguna libertad. Los indígenas tuvieron un estrato inferior que eran los dominados y sometidos al tributo y encomiendas, las jerarquías indígenas fueron respetadas por los españoles, en la medida que se sometieran y aceptaran hispanizarse, los descendientes de los caciques y altos dignatarios indígenas fueron declarados de toda preeminencia por la ley. En cambio, la pequeña nobleza indígena y los caciques menores prehispánicos conservaron su antiguo papel de segundones y fueron utilizados como capataces. Tenían acceso a las primeras letras, se les prohibía portar armas y tener trato con los negros esclavos.
La concepción europeocéntrica monoteísta colocó a los aborígenes en un lugar inferior (en el año 1537 el papa Pablo II les reconoció el status de humanos, ya que consideró que tenían alma). De esta forma el mestizaje va de la mano de la aculturación, teniendo como secuela lógica la asimilación.
Los conquistadores, en un primer momento de la ocupación, realizaron saqueo y pillaje de las riquezas acumuladas (en especial metales preciosos). Más adelante, cuando se intentó ordenar la explotación desde otras bases, se debió recurrir al trabajo indígena, encuadrado en figuras jurídicas que provenían de la tradición medieval europea, adaptadas a la situación particular. Algunos grupos consolidaron grandes unidades productivas, como la hacienda (forma típica de explotación extensiva, casi siempre dedicada al monocultivo), y donde la forma predominante de arraigar al indígena al suelo fue la encomienda. La expansión de la frontera, es decir, del área ocupada, fue muchas veces proporcional al decrecimiento de la población aborigen.
La economía prehispánica (fundamentalmente de consumo, con escasos excedentes) fue bruscamente modificada para producir excedentes abundantes, que eran usufructuados tanto por los nuevos amos como por las poblaciones de las metrópolis europeas. La introducción de nuevos productos en el mercado europeo se hace de manera monopólica, siguiendo las ideas mercantilistas que comenzaban a imponerse. El importante aporte de metales preciosos provocó en un primer momento el incremento de las finanzas, para luego desplomarse su precio y conducir a un proceso inflacionario que llevó al empobrecimiento de las monarquías ibéricas.
La colonización persigue, en definitiva, un fin económico: la protección del indígena que se constituía en mano de obra barata para la explotación de recursos útiles a Europa, y que los encomenderos estaban exterminando. La encomienda se caracterizaba por el trabajo forzoso, excesivo y sin un salario.
Para el gobierno de las tierras americanas, España optó por el centralismo, dando preferencia a los españoles nacidos en la península y estableciendo rotaciones para evitar que establecieran vínculos o intereses en América.
A diferencia de otras potencias, que se limitaron a la extracción de recursos, España optó por un proceso más arduo, la aculturación. El reemplazo de las autoridades indígenas por españolas, junto con la educación, con la imposición de la lengua y la religión, fueron instrumentos eficaces para imponer el dominio europeo. Este proceso fue favorecido en aquellas sociedades que contaban con fuertes estructuras sociales (en especial en la zona de México y Perú), en particular agricultores. Por el contrario, en pueblos nómadas rebeldes, como calchaquíes, diaguitas, araucanos y pampas, la respuesta española fueron las incursiones militares y las matanzas sistemáticas.
Tanto el Estado como la Iglesia buscaron limitar las iniciativas individuales, pero no pudieron impedir la formación y consolidación de grandes unidades territoriales, bajo la forma de mayorazgos, donde se sometía a los indígenas a una explotación desmedida, con la consiguiente reducción de mano de obra. Frente a este panorama, la Corona encomienda a los jesuitas la creación de Misiones, en las que se imparta enseñanza básica a los aborígenes al tiempo que constituyen un refugio frente a la avidez de los encomenderos.
Con el tiempo, influenciados por la Contrarreforma, las Misiones cambian sus ideales, presionados también por los intereses políticos de España y de los encomenderos.
FAMILIAS
En cuanto a las familias de la colonia podemos encontrar aquellas que migraron de la península hispánicas ya formadas, aquellas que tuvieron como protagonistas a mujeres que migraron para formar parejas con los conquistadores que ya estaban en el territorio americano, las que fueron resultado del mestizaje de los conquistadores con las nativas y las de las distintas etnias originarias de cada región.
Los conquistadores influenciaron en la constitución de la familia no solo de los migrantes españoles sino también en los matrimonios de aborígenes El matrimonio fue uno de los pilares de la sociedad hispanoamericana, como fundamento de la familia y como base para la legitimación de los descendientes. Tanto la cultura indígena como la española atribuyeron al matrimonio un fuerte valor social, la erradicación de la poligamia entre los indios que la practicaban fue parte de la política encaminada a fomentar el matrimonio, que con tanto vigor persiguieron la corona y la iglesia. Las familias numerosas y una fertilidad elevada fueron la norma. Un índice de mortalidad infantil elevado, sin embargo, socavó el resultado.
La población se centraba en las aldeas, que vivían a costa de la producción del campo, aunque lentamente fue cambiando y la gente comenzó a centrarse en las ciudades, debido a la revolución agrícola .En la familia de esa época (que era el eje central de la socialización), cada miembro debía trabajar para beneficio de la misma. Los padres debían considerar a sus hijos como columnas del deber y el hacer para la subsistencia. El matrimonio solo tenía objetivo económico.
Las mujeres migrantes desempeñaron un papel importante, actuando como transmisoras de la cultura material y doméstica hispánica, y de los valores sociales y religiosos. Por lo común, las mujeres migrantes no eran cultas ni letradas, aunque ellas establecieron modelos para todo tipo de detalles de la vida cotidiana, tales como la vestimenta y las modas, el arte culinario, los aderezos materiales del hogar, las diversiones, el cotejo y el cuidado de los niños. Eran el centro de la economía familiar de las clases bajas. Se esperaba que trabajaran todo lo posible; participaban en trabajos de recolección de cosechas y cuidado del grano; tenían a su cargo los huertos y jardines; la producción de leche y sus derivados, y participaban en la fabricación de los implementos para el hogar y el comercio. Por lo tanto, la educación de las mujeres no se consideraba necesaria. Tampoco participaban de la vida política. La réplica de muchos aspectos importantes del estilo de vida hispano, en gran parte fue posible por la oleada de mujeres emigrantes. El bajo número de mujeres españolas favoreció el mestizaje. Los hijos sólo eran reconocidos dentro del matrimonio, a pesar que los hijos "naturales" eran frecuentes.
Como la instrucción superior estaba restringida a quienes pudieran demostrar pureza de sangre, los mestizos e hijos naturales no podían acceder más que a una educación elemental.
CULTURA
La vida cultural se manifestó a través de instituciones educativas (controladas por la Iglesia), arte y festivales religiosos, periódicos, expediciones científicas, la creación de una dieta nueva y variada, la producción arquitectónica, una rica tradición de leyendas orales y una producción literaria basada en la crónica y en la poesía. En paralelo con la estructura social, los virreinatos españoles en América tenían pocas instituciones educativas para el pueblo en general, pero establecieron desde muy temprano prestigiosas universidades para los españoles y los criollos, los futuros administradores. En Lima, por ejemplo, se fundó la Universidad de San Marcos desde 1552, la cual ha continuado funcionando hasta hoy. Los sacerdotes eran las personas más cultas de la época; por eso, la enseñanza tuvo una sólida base religiosa. Ellos impartían la enseñanza, destinada a los niños de las familias adineradas. Se destacan también en este periodo en la educación las órdenes de los mercedarios y franciscanos quienes formaron escuelas en Concepción, Osorno, la Imperial y Valdivia.La censura de libros por parte de la Inquisición católica fue más estricta en América, donde estaban prohibidas todas las novelas, incluyendo la famosa obra de Miguel de Cervantes. Por lo tanto, el cultivo literario se concentró en las crónicas históricas y en la poesíaFue esta herencia múltiple y contradictoria, llena de posibilidades y limitaciones, la que dio forma a lo que hoy se llama América Latina. Su estética barroca, su diversidad étnica, sus paradojas económicas y sociales, encuentran sus raíces en la historia colonial, en la que las nuevas potencias europeas luchaban por la tierra y el trabajo de indígenas y africanos. En el proceso, tanto América como Europa se transformaron e influenciaron mutuamente, en relaciones verticales en cuanto al poder político y económico, pero horizontales u oblicuas respecto al patrimonio cultural. Los estudios se dividían en: Primeras letras, estudios menores y estudios mayores. La división entre estas etapas era flexible y dependía mayormente de la habilidad del estudiante. No existía una correspondencia clara entre la edad del estudiante y su nivel de aprendizaje Primeras letras:
Las primera s letras consistían en la enseñanza del castellano y las operaciones básicas de la aritmética, estos estudios podían realizarse con un tutor particular o en alguna escuela conventual, al concluir esta etapa podían iniciarse los estudios menores que se centraban en el aprendizaje del latín, en aquella época el latín era el lenguaje universal del conocimiento, lo que hoy en día sucede con el inglés. Para la enseñanza del latín el texto más usado fue la Gramática Latinade Nebrija, los estudiantes además debían leer a Cicerón, Horacio, Virgilio, etc.
Colegios: Entre 1617 y 1767 hubo sin interrupción una enseñanza secundaria apta a sus fines y con una gran sistematización En 1619 se impartían en ella ya tres cursos de latinidad. Tras seguir esos cursos, hablarían el latín, entenderían el griego y llegarían a leer el hebreo (según el adagio jesuítico: Latine loquator, Graece intelligat, Hebraice legat).” Desde el traslado de 1662 hasta la expulsión, el Colegio del Salvador fue el gran centro cultural e intelectual de Buenos Aires.
Universidades:
Las primeras universidades de la colonia fueron fundadas en aquellos lugares que la corona considerara centros claves para el gobierno de su extenso imperio. En ellas formarían a las futuras elites que ocuparían los cargos más importantes de las llamadas “Indias”.Como era habitual en este tipo de universidades, la enseñanza estaba dividida en tres ciclos: uno primero de Gramática, imprescindible para poder acceder a las dos Facultades; el segundo ciclo de Filosofía (Artes) que se cursaba en tres años y dos más de pasantía; y uno último de Teología que se seguía con posterioridad al de Artes y constaba de cuatro cursos, más otros dos de pasantía. Podemos inferir que en lo respecta a la cultura en todas las etapas de la educación solo se consideraba la europea propia de las clases altas urbanas y fuertemente influenciada por el catolicismo. Con el iluminismo, en el siglo XVIII, la cultura pasó a ser un equivalente de cultura letrada y “cultura culta”. La cultura era el nivel superior del progreso civilatorio. Por eso el estudio de idiomas como el latín, griego y hebreo que estaban totalmente descontextualizados en la región.
POLITICAS Y ESPACIOS DE LUCHA
La Iglesia como institución tuvo una importancia capital en el mundo colonial, compartió directa o indirectamente con las autoridades civiles las responsabilidades de gobierno. Los reyes en su calidad de católicos amparaban y apoyaban a la Iglesia, a la vez que tenían algunos derechos sobre ella. Es lo que se ha denominado Derecho de Patronato. Los reyes proponían a Roma a los eclesiásticos que debían ocupar los altos cargos, obispos, canónicos, etc., sólo el Rey podía autorizar la construcción de iglesias, capillas, conventos. A su vez, proporcionaba los fondos para todos los gastos, cobrando por su cuenta el derecho del Diezmo. Una de las principales tareas de la Iglesia fue la conversión de los indios. Desde el comienzo de la Conquista, la misión evangelizadora quedó en manos de los religiosos. El predicador iba con los ejércitos y el indígena apenas podía distinguirlo del conquistador, que diciéndose también apóstol del cristianismo, quería con el velo de la fe cubrir sus ambiciones, avaricias y crueldad. La situación del indígena provocó serios conflictos entre la Iglesia y las autoridades, debido a los abusos de soldados y encomenderos. Entre jesuitas y encomenderos se plantea un conflicto de intereses, ya que como los indígenas gozaban de mejores condiciones de vida dentro de las misiones, preferían esos lugares a las encomiendas. De las órdenes religiosas, la Compañía de Jesús logró, en el siglo XVII, el desarrollo más espectacular y el mayor influjo sobre las autoridades y los pobladores. Para desarrollar su acción religiosa y cultural la Compañía contó con sus propios recursos económicos sobre la base de cuantiosas donaciones que le permitieron acumular una gran riqueza. Entre jesuitas y la Corona se establece otro espacio de lucha, ya que los jesuitas incrementan su poder tanto económico como político dentro de los territorios americanos. Además, el control sobre la educación permitía un control político en detrimento del control por parte de las autoridades españolas. El interés de la Corona en la educación pública no era el de una educación popular sino selectiva, limitando el acceso a las aulas universitarias y encareciendo los costos de los grados, al tiempo que se buscaba formar a quienes debían ocupar los cargos de la administración local, cantera de burócratas, al fin y al cabo. El deseo de control estatal implicaba que el sector civil dominaba de derecho la educación, sus instituciones, sus enseñanzas y empleos. Y no se conformaba con hacerlo sólo sobre las instituciones reales, sino que aspiraba al control de todo el sistema educativo. La conexión entre dominio político y educación es indudable. Pero en la educación se cruzan justificaciones de otro tipo que tienen mucho que ver con las contradicciones de la Ilustración: por un lado están los planteamientos del despotismo ilustrado y por otro las ideas ilustradas de progreso. La educación, y especialmente la universitaria, es un terreno más de esas contradicciones. Por un lado, las justificaciones reformistas emplean argumentos de modernización de las enseñanzas, por otro la realidad demuestra que es una pugna de poder por terminar con la influencia de los jesuitas y que la verdadera transformación de las instituciones educativas no preocupa realmente a la Corona. Se puede considerar otro espacio de lucha el mantenimiento de la cultura aborigen dentro de la misma familia, ya que la educación de los niños por parte de los europeos busca su diferenciación de la cultura de origen, facilitando la dominación.
ALUMNOS
La educación no estaba solo dedicada a alumnos jesuíticos, sino también a los laicos o externo, que eran admitidos en los Colegios y Universidades. Podían pertenecer a dos clases: unos eran los becados, que eran los pobres, y otros eran los estudiantes ricos que eran aceptados pagando una matrícula. La educación estaba dirigida sólo a los varones, con edades de 14 a 23 años, pertenecían a distintas clases sociales, en el caso de la educación básica. Había escuelas para aborígenes y escuelas para criollos, por lo que las diferencias de clases se reproducían. En el caso de españoles "puros" e hijos de caciques, podían acceder a la educación superior. Los alumnos aborígenes eran utilizados como elemento de aculturación dentro de sus propias familias. Se esperaba de los hijos de caciques que adoptaran cultura europea, aceptando el poder español.Si uno analiza los métodos con que se enseñaba en este período se puede decir que el alumno era considerado el objeto de la educación y estaban sometidos a una educación enciclopedista (memorística). No aparecen las actividades de análisis, cuestionamiento e innovación, si los debates, donde se hace más referencia a la retórica que a las ideas. Se esperaba del alumno alguien acrítico. El alumno debía seguir una serie de normas, donde la prioridad era el estudio y para lo cual tenía que existir un equilibrio físico, psiquico y mental. La Compañía de Jesús había desarrollado en toda Europa una labor pedagógica basada en la educación de los selectos. Pero esa instrucción que se ofrecía en internados o en escuelas de externos, más esmerada, se completaba también con la educación popular —no sólo en las ciudades, sino incluso rural—, especialmente a través de las misiones circulares. Pero, además, los jesuitas dedicaron una atención prioritaria a lo que podríamos denominar educación informal. Los jesuitas ocuparon un lugar preeminente tanto en la enseñanza media —siendo sus colegios los más importantes—como en la superior. Se dedicaron también a las escuelas de primeras letras: si bien no había sido ese uno de sus campos habituales se hacía imprescindible proporcionar esa primera formación a alumnos que más tarde pudieran proseguir sus estudios de latinidad o universitarios. De ese modo, anexas a las casas de la Compañía, se abrieron con frecuencia escuelas primarias gratuitas, acudían un buen número de alumnos, especialmente hijos de españoles o criollos, puesto que existían escuelas propias para los niños indios Con esas premisas, los jesuitas dedicaron todos sus recursos materiales y sus energías al empeño de que «los educandos desarrollasen la capacidad de diferenciar el bien y el mal». Su perspectiva misionera les empujó a elaborar «una amplia gama de instrumentos mentales» destinados a alcanzar la salvación individual, lo que les supuso ganar una consideración muy elevada en el terreno de la educación superior En cuanto al curriculum de esos colegios con los que ya hemos advertido que los jesuitas representan un papel destacadísimo en la enseñanza secundaria americana, podemos sintetizarlo del siguiente modo: Pensum. Tres años de Gramática(latina y griega), uno de Humanidades en sentido estricto y un último de Retórica componían el curriculum de Humanidades en sus colegios. El método estaba organizado en tres partes: la prelección, con la explicación del maestro como su eje central; la repetición, basada en la participación de los alumnos; y los ejercicios, en los que la labor la realizaban de manera conjunta profesores y estudiantes.
DOCENTES
En materia de educación, son muy reconocidos los métodos que empleaban los jesuitas. Ellos se fundamentaban en dos textos, que eran la Ratio Studiorum y la IV Parte de las Constituciones de la Compañía de Jesús. Las Constituciones de la Compañía de Jesús eran un conjunto de principios y normas espirituales, ascéticas y apostólicas, para la formación intelectual, humana y religiosa. En sus capítulos se hacía hincapié en la "conservación" de los estudiantes desde el punto de vista de su salud física, psicológica y espiritual. Se procuraba que el alumno tenga la intención de estudiar, de entregarse a los estudios, para lo cual no debían caer en impedimentos que distraigan el estudio, debían dedicar todas las fuerzas física y psicológicas al estudio. Se seleccionaba docentes capacitados, perseverantes y cuidadosos, que realizaban una organización gradual de las asignaturas dictadas. Los docentes debían dirigir y participar en los debates, entre sus colegas y también incentivando al de sus alumnos, de esta forma se estimulaba el ingenio y se aclaraban las dudas. A los alumnos se los tenía que proveer de los instrumentos con los cuales valerse, por ejemplo una biblioteca. La intervención del Rector se creía que era un estímulo. Cuando se daba fin a una asignatura los docentes solicitaban una síntesis escrita, que debían aprobar. Si el número de estudiantes era muy alto, se proporcionaba un ayudante. Los estudiantes, por comportamiento o por mal rendimiento, eran retirados del sistema. El Rector era considerado alguien ejemplar, con capacidad para manejar asuntos prácticos y experiencia en lo espiritual. Tanto el Rector como sus colaboradores, atendían a la ordenación del currículo. Los libros eran muy reglamentados, se controlaba que contengan una doctrina sólida y segura. Los docentes estaban a cargo tanto fuera como dentro de la clase de estimular a los alumnos al servicio de Dios, y a los estudios. Los rangos directivos son el Rector, cuatro Consejeros o Asistentes suyos, el Canciller, el Secretario, el Notario, los Bedeles, el Corrector, los Decanos, los Deputados y el Síndico General. La "Ratio Studiorum" era la sistematización, organización y método de los estudios en los Colegios y Universidades de la Compañía de Jesús. En ella se hallaban la concepción filosófica y pedagógica de la educación jesuítica Una de las cosas a destacar es que la labor educativa se centraba ante todo en las personas: directivos, profesores y estudiantes. Cada uno de ellos tenía sus funciones propias dentro del conjunto educativo, llamado “Comunidad”, en el cual todos interactuaban. Otro aspecto fundamental era el fin de la tarea educativa el cual era el de "juntar virtud con letras" es decir, el de formar personas virtuosas y académicamente competentes. Pero la tarea de formar personas tenía una meta concreta: prepararse para servir. Es el servicio de Dios y la ayuda de los prójimos lo que justifica y estructura toda la academia. En las "Reglas comunes de todos los Profesores de la Facultades Superiores" se les prescribía a los docentes que deberían mover a sus oyentes al servicio y amor a Dios. La metodología de aprendizaje se basaba en la asimilación y la práctica. El proceso de enseñanza-aprendizaje comenzaba con la "Prelección" con especificaciones según cada asignatura, para lo cual el docente debía preparar y ordenar la clase con anterioridad. La prelección debía de ser seguida por la "Repetición". Esta constituía una de las piezas claves en el proceso de enseñanza aprendizaje para la asimilación profunda y memorización. En cuanto a las correcciones y castigos, el profesor no debía ser precipitado en castigar, ni excesivo en inquirir las faltas. En cuanto al trato con los alumnos, no debía hacer diferencias, no podía hablar con los alumnos fuera del horario de clases Al Profesor de las clases inferiores se le pedía que sea constante y cuidadoso con la forma de enseñar y el trato por igual con los alumnos. A todos los Profesores se les recomendaba ser obedientes, modestos, sobrios, fieles en sus referencias científicas y atentos al bien de sus estudiantes.
LUGAR DE LOS VALORES
La educación fue un instrumento de dominación, porque no había un propósito claro de para que se educa más que el de manejar a las masas. No existía un estudio de cómo el educando podía alcanzar o aumentar el conocimiento, ni siquiera un método educativo. El fin era la represión y el manejo pacífico de las masas, con el fin de evangelizar y que respondan a la corona. Se impusieron a los alumnos valores europeos.
Se llevó a cabo la desarticulación completa de su forma de vida, suplantada por la europea. Todos los aspectos de la vida cotidiana fueron atacados. A la destrucción física por la violencia, los trabajos forzados y las nuevas enfermedades, se agrega la ruptura de la estructura social.
Mediante la creación del orden colonial y la evangelización, los europeos intentaron propagar por toda América sus tradiciones políticas, económicas, religiosas y culturales. Imponer el modelo cultural europeo significaba, al mismo tiempo, destruir los modelos de vida propios de las sociedades aborígenes americanas, con excepción de las instituciones prehispánicas que pudieran facilitar la conquista y la colonización, por ejemplo, la mita como sistema de trabajo forzado, la autoridad de los caciques para mantener bajo control a los aborígenes, o el uso de las lenguas nativas para realizar la evangelización. La colonización fue una empresa totalizadora, cuyo objetivo era establecer pautas uniformes de comportamiento social, económico, político y religioso en todo el territorio. Esta pretensión de uniformidad fue sostenida por leyes, ordenanzas y normas sociales que determinaban los derechos y los deberes de cada individuo, así como los valores morales que se debían respetar. Se aseguraban el dominio de los nativos, y que estos fueran fieles a la corona.
OBJETIVOS
Unos de los primeros objetivos de la conquista fue la expansión de la empresa militar, que logró imponerse por la fuerza sobre las sociedades aborígenes americanas, lo que dio como resultado destrucción de la cultura y de sus ciudades. La corona logró este objetivo con rapidez y poco esfuerzo, por su superioridad bien conocida. A partir de la segunda mitad del siglo XVI, a la dominación militar le siguió un segundo momento que fue el control político administrativo del territorio colonial. Con este objetivo se crearon instituciones para el gobierno indiano y se estableció una burocracia. La corona incorporó a muchos jefes aborígenes en el gobierno colonial, para que los nativos que lo obedecían no se resistieran al nuevo orden político. Esto destruyo la organización de los pueblos originarios, que fueron integrados a un sistema jurídico-político nuevo y extraño, que permitieron y favorecieron su explotación. Desde el objetivo económico, se puede analizar que, al mismo tiempo que se sometía a los pueblos y se organizaban los territorios, los europeos controlaron los recursos que se consideraban clave: primero las minas de oro y plata, luego las tierras y el ganado y finalmente todo lo que tuviera valor de cambio. La nueva organización económica modificó la forma en las que los americanos aprovechaban los recursos, alteró los ambientes naturales e impuso nuevas actividades económicas. Desde el aspecto cultural, se los obligó a abandonar sus dioses, sus tradiciones, sus formas de organización familiar, expresiones artísticas e, incluso, sus lenguas, adoptando los de la cultura dominante, se llevó a cabo un proceso de des-culturación con pérdida de las identidades. Para España, imponer la lengua castellana en las colonias, era una manera de consolidar el dominio sobre los nativos. Los españoles pretendían afirmar su superioridad. Los misioneros jesuitas de la Mesopotamia argentina como forma de evangelizar a los pueblos, comenzaron a predicar en lengua guaraní, para esto se escribieron catecismos, gramática, libros de oraciones y biblias en la lengua guaraní. De todas formas, entre dominadores y dominados también hubo intercambio de prácticas culturales, hábitos y modos de pensar. Saludos Marcela. Quedó un toque largo. creo. 23/10/2011 Un poquito... Karin 24-10-11 VIVA VIVA!!! Igual... jajaja Felicitaciones!
CONTEXTO SOCIO-HISTÓRICO
Para poder ubicarnos y comprender el contexto socio histórico americano, se realizó una mirada a Europa del siglo XVII. En ella el sistema de gobierno era la monarquía absolutista. Este siglo se caracterizó por la decadencia económica, aplicaron excesivos impuestos para poder saldar la deuda pública y reajustes monetarios. Los mayores desastres económicos se manifiestan en el sector agrario afectado por la aridez del suelo, desigualdad de reparto de la propiedad, escasez de mano de obra. Hay hambre, varias epidemias, guerras y constante emigración a América, lo que produce un descenso de la población .La transición del feudalismo al mercantilismo lleva al desarrollo del concepto de clases sociales, ligadas no sólo al origen sino, fundamentalmente, al poder económico.
Esta organización en clases sociales se diferenciaban notablemente según el nacimiento, oficio, riqueza. La aristocracia era una minoría con una inmensa riqueza. La gran masa de la población pertenecía a las clases modestas que se vieron afectados negativamente por los factores demográficos, económicos y fiscales. Y estaban también las órdenes religiosas que contribuían al sustento de los más pobres. La pérdida de poder por parte de los reyes y la necesidad de establecer nuevas rutas de comercio, sumadas a avances tecnológicos que mejoraban la navegación, impulsaron la expansión ultramarina.
Los europeos vieron a América como una nueva fuente de riquezas, donde se podía obtener metales preciosos y otros productos exóticos de alto valor comercial. En un comienzo, la explotación es meramente extractiva, saqueo y pillaje.
La necesidad de explotar los recursos naturales utilizando mano de obra barata lleva a los españoles a pasar a la siguiente fase: la colonización. El monopolio comercial que garantizaba la dependencia de las colonias hacia España, reforzado por la centralización del gobierno, en manos de españoles fieles a la Corona. A finales del siglo XVII aparecieron síntomas de recuperación en las zonas periféricas que estimularon el desarrollo de la industria Europea.
Desde la mirada a América podemos destacar que la colonización española llevó a la dislocación de las poblaciones y la consiguiente desarticulación de unidades productivas indígenas. Al iniciarse la conquista española se calcula que para el Nuevo Reino de Granada la población indígena era de tres millones de habitantes . Para la segunda mitad de ese siglo, se dio una verdadera catástrofe sobre la población indígena que oponían resistencia a perder su cultura, a adoptar una religión, a cambiar su organización social, así se dio la violencia como único medio de represión española lo que junto con la pobreza, las enfermedades traídas por los españoles y hasta el cambio en la alimentación llevo a la extinción de muchos pueblos aborígenes.
Hacia 1650 se calcula para el Nuevo Reino una población de 600.000 aborígenes. La mayor disminución se encuentra en los finales del siglo XVI y las primeras décadas del XVIII, años de malos tratos a los indígenas de las encomiendas y en las mitas. Entre los siglos XVII Y XVIII aumenta la población española.
Los negros esclavos fueron traídos desde el siglo XVI, principalmente para trabajar en las minas. Hacia 1570 se calcula una población de 15.000 negros esclavos en el Nuevo Reino de Granada. Esta cifra se elevó hacia 1650 a 60.000 negros esclavos, 20.000 mulatos y 20.000 mestizos aproximadamente..
El mestizaje comenzó en el momento de la conquista. La escasez de mujeres españolas hizo necesaria la relación entre colonizadores y nativas. Desde el siglo XVI se fue instaurando un régimen social de razas, con grandes restricciones para los grupos étnicos inferiores de la sociedad. El estrato superior de la sociedad lo componían los españoles peninsulares, el solo hecho de nacer en américa ponía a los criollos en una situación inferior ambos, tenían derecho a tener casa, armas, caballos, participar en el gobierno y la milicia, tenían acceso a la cultura superior, a la tierra y a la riqueza. Los mestizos no tenían acceso a cargos importantes; los negros no tuvieron ninguna libertad. Los indígenas tuvieron un estrato inferior que eran los dominados y sometidos al tributo y encomiendas, las jerarquías indígenas fueron respetadas por los españoles, en la medida que se sometieran y aceptaran hispanizarse, los descendientes de los caciques y altos dignatarios indígenas fueron declarados de toda preeminencia por la ley. En cambio, la pequeña nobleza indígena y los caciques menores prehispánicos conservaron su antiguo papel de segundones y fueron utilizados como capataces. Tenían acceso a las primeras letras, se les prohibía portar armas y tener trato con los negros esclavos.
La concepción europeocéntrica monoteísta colocó a los aborígenes en un lugar inferior (en el año 1537 el papa Pablo II les reconoció el status de humanos, ya que consideró que tenían alma). De esta forma el mestizaje va de la mano de la aculturación, teniendo como secuela lógica la asimilación.
Los conquistadores, en un primer momento de la ocupación, realizaron saqueo y pillaje de las riquezas acumuladas (en especial metales preciosos). Más adelante, cuando se intentó ordenar la explotación desde otras bases, se debió recurrir al trabajo indígena, encuadrado en figuras jurídicas que provenían de la tradición medieval europea, adaptadas a la situación particular. Algunos grupos consolidaron grandes unidades productivas, como la hacienda (forma típica de explotación extensiva, casi siempre dedicada al monocultivo), y donde la forma predominante de arraigar al indígena al suelo fue la encomienda. La expansión de la frontera, es decir, del área ocupada, fue muchas veces proporcional al decrecimiento de la población aborigen.
La economía prehispánica (fundamentalmente de consumo, con escasos excedentes) fue bruscamente modificada para producir excedentes abundantes, que eran usufructuados tanto por los nuevos amos como por las poblaciones de las metrópolis europeas. La introducción de nuevos productos en el mercado europeo se hace de manera monopólica, siguiendo las ideas mercantilistas que comenzaban a imponerse. El importante aporte de metales preciosos provocó en un primer momento el incremento de las finanzas, para luego desplomarse su precio y conducir a un proceso inflacionario que llevó al empobrecimiento de las monarquías ibéricas.
La colonización persigue, en definitiva, un fin económico: la protección del indígena que se constituía en mano de obra barata para la explotación de recursos útiles a Europa, y que los encomenderos estaban exterminando. La encomienda se caracterizaba por el trabajo forzoso, excesivo y sin un salario.
Para el gobierno de las tierras americanas, España optó por el centralismo, dando preferencia a los españoles nacidos en la península y estableciendo rotaciones para evitar que establecieran vínculos o intereses en América.
A diferencia de otras potencias, que se limitaron a la extracción de recursos, España optó por un proceso más arduo, la aculturación. El reemplazo de las autoridades indígenas por españolas, junto con la educación, con la imposición de la lengua y la religión, fueron instrumentos eficaces para imponer el dominio europeo. Este proceso fue favorecido en aquellas sociedades que contaban con fuertes estructuras sociales (en especial en la zona de México y Perú), en particular agricultores. Por el contrario, en pueblos nómadas rebeldes, como calchaquíes, diaguitas, araucanos y pampas, la respuesta española fueron las incursiones militares y las matanzas sistemáticas.
Tanto el Estado como la Iglesia buscaron limitar las iniciativas individuales, pero no pudieron impedir la formación y consolidación de grandes unidades territoriales, bajo la forma de mayorazgos, donde se sometía a los indígenas a una explotación desmedida, con la consiguiente reducción de mano de obra. Frente a este panorama, la Corona encomienda a los jesuitas la creación de Misiones, en las que se imparta enseñanza básica a los aborígenes al tiempo que constituyen un refugio frente a la avidez de los encomenderos.
Con el tiempo, influenciados por la Contrarreforma, las Misiones cambian sus ideales, presionados también por los intereses políticos de España y de los encomenderos.
FAMILIAS
En cuanto a las familias de la colonia podemos encontrar aquellas que migraron de la península hispánicas ya formadas, aquellas que tuvieron como protagonistas a mujeres que migraron para formar parejas con los conquistadores que ya estaban en el territorio americano, las que fueron resultado del mestizaje de los conquistadores con las nativas y las de las distintas etnias originarias de cada región.
Los conquistadores influenciaron en la constitución de la familia no solo de los migrantes españoles sino también en los matrimonios de aborígenes El matrimonio fue uno de los pilares de la sociedad hispanoamericana, como fundamento de la familia y como base para la legitimación de los descendientes. Tanto la cultura indígena como la española atribuyeron al matrimonio un fuerte valor social, la erradicación de la poligamia entre los indios que la practicaban fue parte de la política encaminada a fomentar el matrimonio, que con tanto vigor persiguieron la corona y la iglesia. Las familias numerosas y una fertilidad elevada fueron la norma. Un índice de mortalidad infantil elevado, sin embargo, socavó el resultado.
La población se centraba en las aldeas, que vivían a costa de la producción del campo, aunque lentamente fue cambiando y la gente comenzó a centrarse en las ciudades, debido a la revolución agrícola .En la familia de esa época (que era el eje central de la socialización), cada miembro debía trabajar para beneficio de la misma. Los padres debían considerar a sus hijos como columnas del deber y el hacer para la subsistencia. El matrimonio solo tenía objetivo económico.Las mujeres migrantes desempeñaron un papel importante, actuando como transmisoras de la cultura material y doméstica hispánica, y de los valores sociales y religiosos. Por lo común, las mujeres migrantes no eran cultas ni letradas, aunque ellas establecieron modelos para todo tipo de detalles de la vida cotidiana, tales como la vestimenta y las modas, el arte culinario, los aderezos materiales del hogar, las diversiones, el cotejo y el cuidado de los niños. Eran el centro de la economía familiar de las clases bajas. Se esperaba que trabajaran todo lo posible; participaban en trabajos de recolección de cosechas y cuidado del grano; tenían a su cargo los huertos y jardines; la producción de leche y sus derivados, y participaban en la fabricación de los implementos para el hogar y el comercio. Por lo tanto, la educación de las mujeres no se consideraba necesaria. Tampoco participaban de la vida política. La réplica de muchos aspectos importantes del estilo de vida hispano, en gran parte fue posible por la oleada de mujeres emigrantes. El bajo número de mujeres españolas favoreció el mestizaje. Los hijos sólo eran reconocidos dentro del matrimonio, a pesar que los hijos "naturales" eran frecuentes.
Como la instrucción superior estaba restringida a quienes pudieran demostrar pureza de sangre, los mestizos e hijos naturales no podían acceder más que a una educación elemental.CULTURA
La vida cultural se manifestó a través de instituciones educativas (controladas por la Iglesia), arte y festivales religiosos, periódicos, expediciones científicas, la creación de una dieta nueva y variada, la producción arquitectónica, una rica tradición de leyendas orales y una producción literaria basada en la crónica y en la poesía. En paralelo con la estructura social, los virreinatos españoles en América tenían pocas instituciones educativas para el pueblo en general, pero establecieron desde muy temprano prestigiosas universidades para los españoles y los criollos, los futuros administradores. En Lima, por ejemplo, se fundó la Universidad de San Marcos desde 1552, la cual ha continuado funcionando hasta hoy. Los sacerdotes eran las personas más cultas de la época; por eso, la enseñanza tuvo una sólida base religiosa. Ellos impartían la enseñanza, destinada a los niños de las familias adineradas. Se destacan también en este periodo en la educación las órdenes de los mercedarios y franciscanos quienes formaron escuelas en Concepción, Osorno, la Imperial y Valdivia.La censura de libros por parte de la Inquisición católica fue más estricta en América, donde estaban prohibidas todas las novelas, incluyendo la famosa obra de Miguel de Cervantes. Por lo tanto, el cultivo literario se concentró en las crónicas históricas y en la poesíaFue esta herencia múltiple y contradictoria, llena de posibilidades y limitaciones, la que dio forma a lo que hoy se llama América Latina. Su estética barroca, su diversidad étnica, sus paradojas económicas y sociales, encuentran sus raíces en la historia colonial, en la que las nuevas potencias europeas luchaban por la tierra y el trabajo de indígenas y africanos. En el proceso, tanto América como Europa se transformaron e influenciaron mutuamente, en relaciones verticales en cuanto al poder político y económico, pero horizontales u oblicuas respecto al patrimonio cultural.
Los estudios se dividían en: Primeras letras, estudios menores y estudios mayores. La división entre estas etapas era flexible y dependía mayormente de la habilidad del estudiante. No existía una correspondencia clara entre la edad del estudiante y su nivel de aprendizaje
Primeras letras:
Las primera s letras consistían en la enseñanza del castellano y las operaciones básicas de la aritmética, estos estudios podían realizarse con un tutor particular o en alguna escuela conventual, al concluir esta etapa podían iniciarse los estudios menores que se centraban en el aprendizaje del latín, en aquella época el latín era el lenguaje universal del conocimiento, lo que hoy en día sucede con el inglés. Para la enseñanza del latín el texto más usado fue la Gramática Latinade Nebrija, los estudiantes además debían leer a Cicerón, Horacio, Virgilio, etc.
Colegios:
Entre 1617 y 1767 hubo sin interrupción una enseñanza secundaria apta a sus fines y con una gran sistematización En 1619 se impartían en ella ya tres cursos de latinidad. Tras seguir esos cursos, hablarían el latín, entenderían el griego y llegarían a leer el hebreo (según el adagio jesuítico: Latine loquator, Graece intelligat, Hebraice legat).”
Desde el traslado de 1662 hasta la expulsión, el Colegio del Salvador fue el gran centro cultural e intelectual de Buenos Aires.
Universidades:
Las primeras universidades de la colonia fueron fundadas en aquellos lugares que la corona considerara centros claves para el gobierno de su extenso imperio. En ellas formarían a las futuras elites que ocuparían los cargos más importantes de las llamadas “Indias”.Como era habitual en este tipo de universidades, la enseñanza estaba dividida en tres ciclos: uno primero de Gramática, imprescindible para poder acceder a las dos Facultades; el segundo ciclo de Filosofía (Artes) que se cursaba en tres años y dos más de pasantía; y uno último de Teología que se seguía con posterioridad al de Artes y constaba de cuatro cursos, más otros dos de pasantía.
Podemos inferir que en lo respecta a la cultura en todas las etapas de la educación solo se consideraba la europea propia de las clases altas urbanas y fuertemente influenciada por el catolicismo.
Con el iluminismo, en el siglo XVIII, la cultura pasó a ser un equivalente de cultura letrada y “cultura culta”. La cultura era el nivel superior del progreso civilatorio. Por eso el estudio de idiomas como el latín, griego y hebreo que estaban totalmente descontextualizados en la región.
POLITICAS Y ESPACIOS DE LUCHA
La Iglesia como institución tuvo una importancia capital en el mundo colonial, compartió directa o indirectamente con las autoridades civiles las responsabilidades de gobierno. Los reyes en su calidad de católicos amparaban y apoyaban a la Iglesia, a la vez que tenían algunos derechos sobre ella. Es lo que se ha denominado Derecho de Patronato.
Los reyes proponían a Roma a los eclesiásticos que debían ocupar los altos cargos, obispos, canónicos, etc., sólo el Rey podía autorizar la construcción de iglesias, capillas, conventos. A su vez, proporcionaba los fondos para todos los gastos, cobrando por su cuenta el derecho del Diezmo.
Una de las principales tareas de la Iglesia fue la conversión de los indios.
Desde el comienzo de la Conquista, la misión evangelizadora quedó en manos de los religiosos. El predicador iba con los ejércitos y el indígena apenas podía distinguirlo del conquistador, que diciéndose también apóstol del cristianismo, quería con el velo de la fe cubrir sus ambiciones, avaricias y crueldad.
La situación del indígena provocó serios conflictos entre la Iglesia y las autoridades, debido a los abusos de soldados y encomenderos. Entre jesuitas y encomenderos se plantea un conflicto de intereses, ya que como los indígenas gozaban de mejores condiciones de vida dentro de las misiones, preferían esos lugares a las encomiendas.
De las órdenes religiosas, la Compañía de Jesús logró, en el siglo XVII, el desarrollo más espectacular y el mayor influjo sobre las autoridades y los pobladores. Para desarrollar su acción religiosa y cultural la Compañía contó con sus propios recursos económicos sobre la base de cuantiosas donaciones que le permitieron acumular una gran riqueza. Entre jesuitas y la Corona se establece otro espacio de lucha, ya que los jesuitas incrementan su poder tanto económico como político dentro de los territorios americanos. Además, el control sobre la educación permitía un control político en detrimento del control por parte de las autoridades españolas.
El interés de la Corona en la educación pública no era el de una educación popular sino selectiva, limitando el acceso a las aulas universitarias y encareciendo los costos de los grados, al tiempo que se buscaba formar a quienes debían ocupar los cargos de la administración local, cantera de burócratas, al fin y al cabo.
El deseo de control estatal implicaba que el sector civil dominaba de derecho la educación, sus instituciones, sus enseñanzas y empleos. Y no se conformaba con hacerlo sólo sobre las instituciones reales, sino que aspiraba al control de todo el sistema educativo. La conexión entre dominio político y educación es indudable. Pero en la educación se cruzan justificaciones de otro tipo que tienen mucho que ver con las contradicciones de la Ilustración: por un lado están los planteamientos del despotismo ilustrado y por otro las ideas ilustradas de progreso. La educación, y especialmente la universitaria, es un terreno más de esas contradicciones. Por un lado, las justificaciones reformistas emplean argumentos de modernización de las enseñanzas, por otro la realidad demuestra que es una pugna de poder por terminar con la influencia de los jesuitas y que la verdadera transformación de las instituciones educativas no preocupa realmente a la Corona.
Se puede considerar otro espacio de lucha el mantenimiento de la cultura aborigen dentro de la misma familia, ya que la educación de los niños por parte de los europeos busca su diferenciación de la cultura de origen, facilitando la dominación.
ALUMNOS
La educación no estaba solo dedicada a alumnos jesuíticos, sino también a los laicos o externo, que eran admitidos en los Colegios y Universidades. Podían pertenecer a dos clases: unos eran los becados, que eran los pobres, y otros eran los estudiantes ricos que eran aceptados pagando una matrícula.
La educación estaba dirigida sólo a los varones, con edades de 14 a 23 años, pertenecían a distintas clases sociales, en el caso de la educación básica. Había escuelas para aborígenes y escuelas para criollos, por lo que las diferencias de clases se reproducían.
En el caso de españoles "puros" e hijos de caciques, podían acceder a la educación superior.
Los alumnos aborígenes eran utilizados como elemento de aculturación dentro de sus propias familias. Se esperaba de los hijos de caciques que adoptaran cultura europea, aceptando el poder español.Si uno analiza los métodos con que se enseñaba en este período se puede decir que el alumno era considerado el objeto de la educación y estaban sometidos a una educación enciclopedista (memorística). No aparecen las actividades de análisis, cuestionamiento e innovación, si los debates, donde se hace más referencia a la retórica que a las ideas. Se esperaba del alumno alguien acrítico. El alumno debía seguir una serie de normas, donde la prioridad era el estudio y para lo cual tenía que existir un equilibrio físico, psiquico y mental.
La Compañía de Jesús había desarrollado en toda Europa una labor pedagógica basada en la educación de los selectos. Pero esa instrucción que se ofrecía en internados o en escuelas de externos, más esmerada, se completaba también con la educación popular —no sólo en las ciudades, sino incluso rural—, especialmente a través de las misiones circulares. Pero, además, los jesuitas dedicaron una atención prioritaria a lo que podríamos denominar educación informal.
Los jesuitas ocuparon un lugar preeminente tanto en la enseñanza media —siendo sus colegios los más importantes—como en la superior. Se dedicaron también a las escuelas de primeras letras: si bien no había sido ese uno de sus campos habituales se hacía imprescindible proporcionar esa primera formación a alumnos que más tarde pudieran proseguir sus estudios de latinidad o universitarios. De ese modo, anexas a las casas de la Compañía, se abrieron con frecuencia escuelas primarias gratuitas, acudían un buen número de alumnos, especialmente hijos de españoles o criollos, puesto que existían escuelas propias para los niños indios
Con esas premisas, los jesuitas dedicaron todos sus recursos materiales y sus energías al empeño de que «los educandos desarrollasen la capacidad de diferenciar el bien y el mal». Su perspectiva misionera les empujó a elaborar «una amplia gama de instrumentos mentales» destinados a alcanzar la salvación individual, lo que les supuso ganar una consideración muy elevada en el terreno de la educación superior
En cuanto al curriculum de esos colegios con los que ya hemos advertido que los jesuitas representan un papel destacadísimo en la enseñanza secundaria americana, podemos sintetizarlo del siguiente modo:
Pensum. Tres años de Gramática(latina y griega), uno de Humanidades en sentido estricto y un último de Retórica componían el curriculum de Humanidades en sus colegios.
El método estaba organizado en tres partes: la prelección, con la explicación del maestro como su eje central; la repetición, basada en la participación de los alumnos; y los ejercicios, en los que la labor la realizaban de manera conjunta profesores y estudiantes.
DOCENTES
En materia de educación, son muy reconocidos los métodos que empleaban los jesuitas. Ellos se fundamentaban en dos textos, que eran la Ratio Studiorum y la IV Parte de las Constituciones de la Compañía de Jesús.
Las Constituciones de la Compañía de Jesús eran un conjunto de principios y normas espirituales, ascéticas y apostólicas, para la formación intelectual, humana y religiosa. En sus capítulos se hacía hincapié en la "conservación" de los estudiantes desde el punto de vista de su salud física, psicológica y espiritual. Se procuraba que el alumno tenga la intención de estudiar, de entregarse a los estudios, para lo cual no debían caer en impedimentos que distraigan el estudio, debían dedicar todas las fuerzas física y psicológicas al estudio. Se seleccionaba docentes capacitados, perseverantes y cuidadosos, que realizaban una organización gradual de las asignaturas dictadas. Los docentes debían dirigir y participar en los debates, entre sus colegas y también incentivando al de sus alumnos, de esta forma se estimulaba el ingenio y se aclaraban las dudas. A los alumnos se los tenía que proveer de los instrumentos con los cuales valerse, por ejemplo una biblioteca. La intervención del Rector se creía que era un estímulo. Cuando se daba fin a una asignatura los docentes solicitaban una síntesis escrita, que debían aprobar. Si el número de estudiantes era muy alto, se proporcionaba un ayudante. Los estudiantes, por comportamiento o por mal rendimiento, eran retirados del sistema. El Rector era considerado alguien ejemplar, con capacidad para manejar asuntos prácticos y experiencia en lo espiritual. Tanto el Rector como sus colaboradores, atendían a la ordenación del currículo. Los libros eran muy reglamentados, se controlaba que contengan una doctrina sólida y segura.
Los docentes estaban a cargo tanto fuera como dentro de la clase de estimular a los alumnos al servicio de Dios, y a los estudios.
Los rangos directivos son el Rector, cuatro Consejeros o Asistentes suyos, el Canciller, el Secretario, el Notario, los Bedeles, el Corrector, los Decanos, los Deputados y el Síndico General.
La "Ratio Studiorum" era la sistematización, organización y método de los estudios en los Colegios y Universidades de la Compañía de Jesús. En ella se hallaban la concepción filosófica y pedagógica de la educación jesuítica
Una de las cosas a destacar es que la labor educativa se centraba ante todo en las personas: directivos, profesores y estudiantes. Cada uno de ellos tenía sus funciones propias dentro del conjunto educativo, llamado “Comunidad”, en el cual todos interactuaban. Otro aspecto fundamental era el fin de la tarea educativa el cual era el de "juntar virtud con letras" es decir, el de formar personas virtuosas y académicamente competentes.
Pero la tarea de formar personas tenía una meta concreta: prepararse para servir. Es el servicio de Dios y la ayuda de los prójimos lo que justifica y estructura toda la academia. En las "Reglas comunes de todos los Profesores de la Facultades Superiores" se les prescribía a los docentes que deberían mover a sus oyentes al servicio y amor a Dios.
La metodología de aprendizaje se basaba en la asimilación y la práctica.
El proceso de enseñanza-aprendizaje comenzaba con la "Prelección" con especificaciones según cada asignatura, para lo cual el docente debía preparar y ordenar la clase con anterioridad.
La prelección debía de ser seguida por la "Repetición". Esta constituía una de las piezas claves en el proceso de enseñanza aprendizaje para la asimilación profunda y memorización.
En cuanto a las correcciones y castigos, el profesor no debía ser precipitado en castigar, ni excesivo en inquirir las faltas. En cuanto al trato con los alumnos, no debía hacer diferencias, no podía hablar con los alumnos fuera del horario de clases
Al Profesor de las clases inferiores se le pedía que sea constante y cuidadoso con la forma de enseñar y el trato por igual con los alumnos. A todos los Profesores se les recomendaba ser obedientes, modestos, sobrios, fieles en sus referencias científicas y atentos al bien de sus estudiantes.
LUGAR DE LOS VALORES
La educación fue un instrumento de dominación, porque no había un propósito claro de para que se educa más que el de manejar a las masas. No existía un estudio de cómo el educando podía alcanzar o aumentar el conocimiento, ni siquiera un método educativo. El fin era la represión y el manejo pacífico de las masas, con el fin de evangelizar y que respondan a la corona. Se impusieron a los alumnos valores europeos.
Se llevó a cabo la desarticulación completa de su forma de vida, suplantada por la europea. Todos los aspectos de la vida cotidiana fueron atacados. A la destrucción física por la violencia, los trabajos forzados y las nuevas enfermedades, se agrega la ruptura de la estructura social.
Mediante la creación del orden colonial y la evangelización, los europeos intentaron propagar por toda América sus tradiciones políticas, económicas, religiosas y culturales. Imponer el modelo cultural europeo significaba, al mismo tiempo, destruir los modelos de vida propios de las sociedades aborígenes americanas, con excepción de las instituciones prehispánicas que pudieran facilitar la conquista y la colonización, por ejemplo, la mita como sistema de trabajo forzado, la autoridad de los caciques para mantener bajo control a los aborígenes, o el uso de las lenguas nativas para realizar la evangelización. La colonización fue una empresa totalizadora, cuyo objetivo era establecer pautas uniformes de comportamiento social, económico, político y religioso en todo el territorio. Esta pretensión de uniformidad fue sostenida por leyes, ordenanzas y normas sociales que determinaban los derechos y los deberes de cada individuo, así como los valores morales que se debían respetar. Se aseguraban el dominio de los nativos, y que estos fueran fieles a la corona.
OBJETIVOS
Unos de los primeros objetivos de la conquista fue la expansión de la empresa militar, que logró imponerse por la fuerza sobre las sociedades aborígenes americanas, lo que dio como resultado destrucción de la cultura y de sus ciudades. La corona logró este objetivo con rapidez y poco esfuerzo, por su superioridad bien conocida. A partir de la segunda mitad del siglo XVI, a la dominación militar le siguió un segundo momento que fue el control político administrativo del territorio colonial. Con este objetivo se crearon instituciones para el gobierno indiano y se estableció una burocracia. La corona incorporó a muchos jefes aborígenes en el gobierno colonial, para que los nativos que lo obedecían no se resistieran al nuevo orden político. Esto destruyo la organización de los pueblos originarios, que fueron integrados a un sistema jurídico-político nuevo y extraño, que permitieron y favorecieron su explotación. Desde el objetivo económico, se puede analizar que, al mismo tiempo que se sometía a los pueblos y se organizaban los territorios, los europeos controlaron los recursos que se consideraban clave: primero las minas de oro y plata, luego las tierras y el ganado y finalmente todo lo que tuviera valor de cambio. La nueva organización económica modificó la forma en las que los americanos aprovechaban los recursos, alteró los ambientes naturales e impuso nuevas actividades económicas. Desde el aspecto cultural, se los obligó a abandonar sus dioses, sus tradiciones, sus formas de organización familiar, expresiones artísticas e, incluso, sus lenguas, adoptando los de la cultura dominante, se llevó a cabo un proceso de des-culturación con pérdida de las identidades. Para España, imponer la lengua castellana en las colonias, era una manera de consolidar el dominio sobre los nativos. Los españoles pretendían afirmar su superioridad. Los misioneros jesuitas de la Mesopotamia argentina como forma de evangelizar a los pueblos, comenzaron a predicar en lengua guaraní, para esto se escribieron catecismos, gramática, libros de oraciones y biblias en la lengua guaraní.
De todas formas, entre dominadores y dominados también hubo intercambio de prácticas culturales, hábitos y modos de pensar.
Saludos Marcela. Quedó un toque largo. creo. 23/10/2011
Un poquito... Karin 24-10-11
VIVA VIVA!!! Igual... jajaja Felicitaciones!